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PISA 2025: España frente a Portugal, Italia y Francia

28 de septiembre de 2026 · Datos transversales de OCDE PISA 2025, INEE y Eurostat (asociaciones, no causalidad); un metaanálisis y una revisión sistemática sobre la repetición de curso · 6 min

DOI: 10.1787/73451bc5-en

La OCDE publicó el 8 de septiembre de 2026 el primer volumen de resultados de PISA 2025. Según la nota país de la OCDE, en España hicieron la prueba 29 967 estudiantes de 956 centros, una muestra que representa a unos 459 800 jóvenes de 15 años, el 88 % de su generación. Todos nacieron en 2009: quien no había repetido cursaba 4.º de ESO en el curso 2024/25, y quien había repetido estaba en 3.º o antes.

Sus puntuaciones medias, 477 en ciencias, 451 en comprensión lectora y 457 en matemáticas, quedan por debajo de la media de la OCDE (482, 461 y 463). En resolución computacional de problemas, la prueba nueva de este ciclo, España obtiene 499 puntos, en la media.

La lectura pierde 23 puntos en tres años

Entre 2022 y 2025, el alumnado español pierde 23 puntos en lectura y 16 en matemáticas. En ciencias, la OCDE no detecta un cambio significativo. Desde 2015, según las series del INEE, la lectura baja de 496 a 451 puntos y las matemáticas de 486 a 457.

En esos diez años, la proporción de alumnos por debajo del nivel 2, el mínimo de competencia de PISA, ha crecido 15 puntos porcentuales en lectura y 11 en matemáticas. En el extremo alto, un 4 % de los estudiantes españoles alcanza los niveles 5 o 6 en ciencias (7 % en la OCDE) y un 2 % llega al nivel 5 o superior en lectura (6 %). El INEE lleva varios ciclos señalando este perfil: España tiene menos alumnos rezagados de lo que predice su media y bastantes menos alumnos brillantes.

Diecisiete comunidades con resultados muy distintos

Según Eurydice, la administración central fija el marco general y los elementos básicos del sistema, y las comunidades autónomas desarrollan esa normativa y gestionan la educación en su territorio.

En ciencias, la Comunidad de Madrid (495), Castilla y León (493) y el Principado de Asturias (492) superan con diferencia significativa las medias de España, la OCDE y la UE. Los resultados más bajos corresponden a la Comunitat Valenciana (450), Ceuta (420) y Melilla (405). En lectura, el País Vasco obtiene 419 puntos, la cifra más baja entre las comunidades. En matemáticas, la Comunitat Valenciana pierde 38 puntos respecto a 2022 y Navarra 31, mientras Castilla-La Mancha y Canarias apenas varían (uno y cinco puntos, dentro del margen de error).

Dos comunidades exigen cautela. Entre 2022 y 2025, las exclusiones de alumnos dentro de los centros pasaron del 5,6 % al 23,2 % en Cataluña y del 4,1 % al 12,7 % en la Región de Murcia. La OCDE no publica por separado los datos de Cataluña y advierte de un posible sesgo al alza en los de Murcia. Para el total de España, las exclusiones llegan al 7,9 %, y la OCDE mantiene que sus resultados son comparables con otros países y ciclos.

La repetición, el rasgo que distingue a España

Según las tablas del INEE, el 22,0 % de los alumnos españoles de 15 años ha repetido al menos un curso, frente al 10,9 % de la OCDE, el 12,9 % de la UE, el 15,0 % de Portugal, el 10,1 % de Italia y el 9,4 % de Francia. En España la tasa alcanza el 26,3 % en los centros públicos y el 12,7 % en los privados, una categoría que en PISA incluye la concertada. Ceuta (40,9 %) y Melilla (40,7 %) encabezan la lista territorial, seguidas de Andalucía (28,8 %), y el País Vasco registra la tasa más baja (14,1 %).

Los repetidores obtienen 100 puntos menos en ciencias que sus compañeros; descontado el nivel socioeconómico del alumno y del centro, la diferencia baja a 83 puntos, frente a 55 en la OCDE. Esa brecha no mide el efecto de repetir: el alumno repite porque ya iba por detrás y llega a la prueba con un curso menos, dos factores que un estudio transversal como PISA no puede separar.

La investigación longitudinal lo intenta. El metaanálisis de Goos, Pipa y Peixoto (2021) reúne 84 estudios de diseño sólido realizados en distintos países y encuentra un efecto medio nulo: repetidores y no repetidores progresan de forma parecida. La repetición resulta menos eficaz en los países que la combinan con itinerarios y cuando se compara al repetidor con alumnos de su misma edad. Nivel de evidencia: metaanálisis de estudios seleccionados por su calidad metodológica, algunos con diseños de regresión discontinua; su efecto medio no describe a ningún país concreto. La revisión sistemática de Valbuena, Mediavilla, Choi y Gil Izquierdo (2021), limitada a estudios con métodos de inferencia causal, concluye que la repetición tiene pocas probabilidades de ser una política eficiente, porque sus costes pueden superar unos beneficios que califica de débiles (revisión sistemática, sin cálculo de un efecto medio).

La LOMLOE, aplicada por completo desde el curso 2023/24, trata la repetición como medida excepcional: en la ESO, un alumno puede repetir el mismo curso una sola vez y dos veces como máximo en toda la enseñanza obligatoria, y el equipo docente decide de forma colegiada después de agotar el refuerzo ordinario.

Portugal, Italia y Francia: el mismo nivel, otra equidad

En ciencias, la OCDE no encuentra diferencias significativas entre España y Portugal (482), Italia (483) o Francia (483). Los cuatro países se separan en la equidad. En España, los alumnos del cuartil socioeconómico más favorecido superan a los del cuartil más desfavorecido en 71 puntos en ciencias; en Italia, en 80; en Portugal, en 92; en Francia, en 100. La media de la OCDE es de 85. El origen socioeconómico explica el 9,2 % de la variación de las puntuaciones españolas, por debajo del 11,6 % de la OCDE.

Esa menor brecha convive con el abandono escolar temprano más alto del grupo. Según Eurostat, en 2025 el 12,8 % de los jóvenes españoles de 18 a 24 años había dejado de estudiar sin pasar de la primera etapa de secundaria, frente al 20,0 % de 2015. Italia se sitúa en el 8,2 %, Francia en el 7,2 % y Portugal, que partía de un 13,5 % en 2015, en el 6,1 %. La media de la UE es del 9,1 %. España combina así más repetición y más abandono con una menor distancia social entre quienes siguen escolarizados a los 15 años, aunque ninguna de estas series, procedentes de encuestas distintas, demuestra que una cosa cause la otra.

La brecha del alumnado de origen inmigrante

En España, los alumnos nativos obtienen 489 puntos en ciencias y los de origen inmigrante 447, una diferencia de 43 puntos. En Italia es de 46, en Portugal de 39 y en Francia de 57. Según el INEE, a igual nivel socioeconómico la distancia española se reduce a 21 puntos. Entre los países con más de un 5 % de alumnado inmigrante, la OCDE señala que esta brecha, descontados el nivel socioeconómico y la lengua del hogar, se amplió entre 2022 y 2025 a favor de los nativos en Islandia, Portugal y España.

Lo que PISA no permite concluir

PISA evalúa en cada ciclo una muestra distinta de alumnos, y sus datos describen asociaciones, no causas. Una comunidad con más repetidores y peores puntuaciones no prueba que repetir baje las notas, y estos datos no permiten atribuir la caída de la lectura a la LOMLOE ni a otra medida concreta. El informe del INEE recoge las cuatro familias de explicaciones que plantea la OCDE para el descenso en lectura, desde la atención del alumnado y el clima de aula hasta los hábitos de lectura, la vida digital y la pandemia.

Dos datos para centros y familias

El absentismo declarado crece. El 34 % de los alumnos españoles dice haber faltado al menos un día a clase en las dos semanas previas a la prueba, frente al 22 % en la OCDE y al 28 % en España en 2022. Un centro que registra las faltas por sesión puede comparar su propia tasa con esa referencia nacional.

Las familias también preguntan menos. El 69 % de los estudiantes afirma que sus padres o tutores le preguntan cada semana qué ha hecho en el centro (77 % en 2022), y la proporción que habla con ellos cada semana de sus problemas en la escuela baja del 60 % al 50 %.

Referencias